Ante la nueva ola represiva desatada por el régimen español
No creemos necesario a estas alturas explicar cuál es la función del Estado en el modo de producción capitalista, no creemos necesario repetir aquello de que el Estado es la organización especial de la violencia, que el Estado es la superestructura imprescindible para que una clase social mantenga el poder sobre otra, y para que se mantenga la división política entre explotados y explotadores. Tampoco creemos necesario insistir en los orígenes el actual Estado monárquico español, ni recordar la Guerra Civil ni los diferentes episodios de la llamada Transición para tener presente su naturaleza reaccionaria. Y decimos que no o creemos necesario porque los hechos están, de nuevo, hablando por si mismos.
Es en estos momentos de crisis, y sobre todo, de respuesta obrera y popular a la misma cuando el Estado burgués enseña sus garras, se desprende de sus elementos de consenso y persuasión más o menos pacíficos y se lanza a la caza y captura de la disidencia obrera y popular, sea cual sea. Ya lo vimos antes de la Huelga General del 29 de septiembre cuando los medios de comunicación del sistema se lanzaron a la criminalización de la lucha obrera, de los piquetes, y del sindicalismo como forma de organización y lucha de los trabajadores. Luego continuó, durante la jornada de huelga, con cientos de detenidos, y sigue ahora con más detenciones y criminalización. En este sentido, desde ANDALUCÍA COMUNISTA, consideramos que el ascenso y la acumulación de poderes protagonizada por el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba es una auténtica vuelta de tuerca, es decir, un mensaje claro a los pueblos y trabajadores del Estado español de que la disidencia, sea cual sea, no va ser tolerada. Rubalcaba, un genuino producto del felipismo, se estrenó con detenciones en Andalucía, en Sevilla concretamente, de sindicalistas del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) y de activistas sociales y populares, y en Euskal Herria, con las detenciones de decenas de jóvenes abertzales de izquierdas cuyos delitos son estrictamente políticos.
Desde ANDALUCÍA COMUNISTA queremos mostrar nuestra más sincera y profunda solidaridad con nuestros compañeros del SAT detenidos en Sevilla, y con la lucha consecuente de la sección sindical del SAT en la Universidad de Sevilla. Denunciamos la actuación policial llevada a cabo, mostrando una vez más su naturaleza antidemocrática. Denunciamos el acoso permanente a nuestro sindicato, el SAT, por ser un sindicato consecuente, que responde a los ataques y que lucha por la dignidad de los trabajadores de Andalucía.
Igualmente, desde ANDALUCÍA COMUNISTA, aprovechamos la ocasión para solidarizarnos con la web Kaos en la Red. Está claro que criminalizando a los medios de comunicación alternativos pretenden minar la difusión de la disidencia obrera y popular, a la vez que impedir el progreso de las diferentes organizaciones obreras y populares.
Mostramos también nuestra solidaridad con el sindicalista catalán Josep Garganté sometido a la persecución de los medios de comunicación del sistema, en concreto, de TV3, en manos de unos partidos que se proclaman catalanistas y de izquierdas, pero que a la hora de la verdad se alinean con el españolismo más de derecha en su campaña represiva contra el movimiento obrero y popular.
Por último, y teniendo en cuenta las próximas actuaciones del ministro Pérez Rubalcaba, queremos mostrar nuestro compromiso como comunistas andaluces con la resolución política del conflicto que se vive en Euskal Herria, resolución que ha de reconocer no sólo las diferentes opciones políticas, sino el legítimo derecho a la autodeterminación del pueblo vasco.
¡Viva la lucha obrera y popular!
¡Viva el SAT!
¡Frente a su represión, nuestra unidad, organización y lucha!
ANDALUCÍA COMUNISTA
Comité Ejecutivo Provisional
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