Frente a la represión, lucha por la democracia y la soberanía

La campaña de criminalización y acoso a la izquierda abertzale por parte del Estado Español no ceja en su empeño. La última noticia al respecto ha sido que el organismo heredero del Tribunal de Orden Público, la Audiencia Nacional, ha impuesto diez años de prisión a Arnaldo Otegi y Rafa Díez, y ocho a Sonia Jacinto, Miren Zabaleta y Arkaitz Rodríguez. Su único delito fue el promover un debate en el seno de la izquierda abertzale respecto a un cambio de estrategia política.
Según parece, lo que persigue el Estado Español no es la lucha armada sino a toda la izquierda abertzale en su conjunto, al cuarto de millón de vascos que entiende que Euskal Herría tiene derecho a decidir sobre su futuro y a ejercer su soberanía. No sabemos si el plan del Estado para reflotar el sector de la construcción es edificar carceles para esas decenas de miles de vascos, pero no creemos que con la última reforma de su Constitución sea posible tal nivel de gasto público.
Una cosa está clara, el tiempo en que la criminalización, la persecución y el miedo parecían frenar las ansias de libertad de los pueblos que componen el Estado Español ha pasado. Los espejismos de la socialdemocracia y el revisionismo se han quebrado y la debilidad histórica del Régimen es más que evidente a cualquiera que lo quiera ver. La actual crisis ha roto el famoso “consenso constitucional” excluyendo del bloque histórico que lo componía a los sindicatos del régimen (CC.OO. y UGT) cada vez más desprestigiados, al oportunismo pequeñoburgués de IU, a los nacionalismos burgueses periféricos (PNV y CiU)... Y por si todo ello fuera poco, peligra la misma existencia de uno de los partidos esenciales del nuevo “Movimiento Nacional”: el PSOE.
Por ello, la actitud de la parte más descaradamente fascista del Régimen que, tan miope y torpe como siempre, cree que todo ese proceso les fortalece, es restringir libertades, continuar la criminalización de todos los que disientan, perseguir a todos los que no comulguen con ruedas de molino.
Pero la aparente fortaleza no es más que una ilusión, una pesadilla: su base social es cada vez más pequeña y las contradicciones cada vez mayores. Debemos ser fuertes y trabajar metódicamente organizando a la clase obrera y a todos los sectores populares para conformar una marea social que limpie esta pestilencia política. Aún somos pocos y débiles pero con paciencia y perseverancia iremos siendo cada vez más.
Para ANDALUCÍA COMUNISTA, la mayor muestra de solidaridad con aquellos que son perseguidos por el Estado Español a causa de sus ideas no es emitir comunicados ni darnos golpes de pecho sino continuar la lucha encauzándola hacia un proceso democrático que debe incluir como medidas esenciales:
1.-Derogación de la Ley de Partidos
2.-Liberación de los presos políticos.
3.-Disolución de la Audiencia Nacional.
4.-Plena actividad para las organizaciones políticas y sociales ilegalizadas por la Audiencia Nacional.
5.-Marco andaluz de relaciones laborales.
Así, una vez conseguidas estos mínimos espacios de libertad podremos avanzar hacia el proceso constituyente de una República Andaluza cuya mera existencia significaría el fin del Estado Español y de su política de represión a los distintas naciones que lo componen.
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