Ante el vil asesinato del Coronel Gaddafi
Las imagenes del sangriento linchamiento al Coronel Gaddafi han dado la vuelta al mundo. El ensañamiento y la crueldad con la que le han dado muerte al líder libio, matándolo a palos como si fuera un perro demuestran la falta de humanidad de la OTAN y sus secuaces. Cualquier anti-imperialista, progresista o, simplemente, cualquiera que tenga un mínimo de empatía con otro ser humano ha sentido como se le revolvía el estómago al ver esas imagenes que los medios de comunicación han expuesto con regocijo en horarios de máxima audiencia.
Al matar de esa forma vil a Gaddafi y publicitarlo de manera masiva, los medios de alienación de masas buscan atemorizar a los pueblos en lucha de todo el mundo haciéndoles creer que es imposible vencer a los imperialistas y que cualquiera que les desafie será brutalmente reprimido.
Pero el pueblo libio es un pueblo valiente y con coraje y, al matar al líder de la Yamahiriya Libia, el imperialismo ha creado un mártir que, en la estela del gran Omar Mukhtar, Padre de la Patria Libia, inspirará la lucha contra los mercenarios de la OTAN y los fundamentalistas que buscan convertir Libia en una nueva colonia de los imperialistas occcidentales.
El bloque imperialista occidental, encabezado en esta intervención por la “muy democrática” y “republicana” Francia, ha demostrado su nivel de barbarie en una intervención en la que sus bombardeos y la acción de sus tropas títeres y mercenarios han provocado la muerte de más de 70.000 libios y libias y la destrucción de infraestucturas vitales para la población civil que tardarían años en reconstruirse en el caso de que el pueblo libio fuese capaz de recuperar su soberanía expulsando a los integristas títeres de la OTAN que se han hecho con el poder.
Todos sabemos que tanto Gadafi como la Yamahiriya habían abandonado hace muchos años sus posicionamientos revolucionarios y antiimperialistas y que en la última década Gadafi no había hecho más que abrir más y más las riquezas energéticas libias a la explotación de las multinacionales extranjeras, pero también es cierto que su intención de crear una nueva divisa independiente del dólar y el euro (el dinár oro), sus posicionamientos en favor de una integración económica de los países africanos que favoreciera una mayor independencia de estos frente a los diferentes imperialismo (fundamentalmente del imperialismo francés) y la actual crisis económica mundial que obliga al imperialismos a luchar contra la caída tendencial de la tasa de ganacia rebajando, entre otras cosas, los costes de la mano de obra y de las materias primas (por ejemplo, los del petróleo) han motivado una intervención imperialista sobre Libia que ha provocado e asesinato cruel del Coronel a manos a un grupo de asesinos fanáticos y fundamentalistas.
Sea como sea, tuviese los errores que tuviese, el líder libio ha muerto en la lucha, en su ciudad natal, Sirte, tal y como dijo que haría: al pie del cañón. Otros lideres hubiesen huido a sitio seguro con el riñón bien cubierto. Gaddafi no. Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi, pero el Coronel ha muerto como un mártir tal y como había prometido. Y eso limpia cualquier mancha que pudiese tener, al convertirlo en un símbolo del anti-imperialismo y en una figura heróica para su propio pueblo.
Para ANDALUCÍA COMUNISTA, el Pueblo Trabajador Andaluz debe solidarizarse con la resistencia del pueblo libio y de toda la nación árabe así como exigir que se cierren las bases militares extranjeras en nuestro suelo y que nunca más se utilice a nuestra Patria, Andalucía, como plataforma de agresión a ningún pueblo en interés del imperialismo.
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